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miércoles, 8 de marzo de 2017

“Les traigo una opción”: Game of Thrones ayuda a pensar la educación

La frase que inspira esta reflexión es pronunciada por Daenerys Targaryen en el capítulo tres de la cuarta temporada de la serie Game Of Thrones de HBO, mientras se dirige a los esclavos de la ciudad de Meereen. Lo hace porque tiene claro que la dominación ejercida por los ‘maestros’ sobre sus ‘esclavos’ ha contribuido siempre a la construcción de la grandeza de los diferentes pueblos por los que ha pasado y liberado, a lo cual ella considera que la opción que trae, es una respuesta eficaz de transformación. En otras palabras: ella sabe que con el esfuerzo de los trabajadores (cuyas remuneraciones, en caso de tenerlas, no han sido las más justas históricamente) se logra levantar la economía de un país, sostener la vida de la sociedad y mantener el nivel de vida de los que están arriba, de quienes son los nobles, los “de buena familia”, en fin quienes controlan el status quo; sin embargo, la opción es que esto es posible cambiarlo.

Pero esto es algo que no es nuevo. Ya Marx, por ejemplo, lo había explicado en otros términos ‘Burguesía’ y ‘Proletariado’; muchos más de igual manera, que han soñado con otra realidad posible, han contribuido con sendas reflexiones. A continuación elaboro la mía.

Para contextualizar un poco, partimos del audiovisual. Daenerys Targaryen y su ejército llegan a la ciudad de Meereen en la que el mejor soldado reta en duelo a muerte al mejor de los soldados de Daenerys, ante lo cual delega a Daario Naharis para dicha tarea. Él vence al mejor soldado de la ciudad sin mucho esfuerzo humillando a la ciudad de Meerenn; acto seguido por un discurso de Daenerys dirigido a los esclavos de la ciudad en el que les dice:

Soy Daenerys Stornoborn. Sus amos tal vez les han dicho mentiras sobre mí, o tal vez no les han dicho nada. Eso no importa. No tengo nada que decirles. Les hablo a ustedes [esclavos]. Primero fui a Astapor. Los que eran esclavos en Astapor ahora están detrás de mí, ¡libres! Luego fui a Yunkai. Los que eran esclavos en Yunkai, ahora están detrás de mí, ¡libres! Ahora he venido a Meereen. No soy su enemigo. Su enemigo está a su lado. Su enemigo les roba y asesina a sus hijos. Su enemigo no tiene para ustedes más que cadenas y sufrimiento, y órdenes. Yo no les traigo órdenes. Les traigo una opción. Y le traigo a sus enemigos lo que se merecen: ¡fuego! (GT 4, 3)[1].

Finalizado su discurso, ordena que se catapulten los grilletes y cadenas que apresaban a los esclavos de los pueblos que había liberado. Éstos caen en el suelo de la ciudad Meereen, a los pies de los esclavos, quienes comprenden ahí la opción que les traía Daenerys. Por medio de este relato pretendo hacer una breve reflexión en torno a la sociedad en la que vivimos y la educación que se desarrolla en función de la misma. Pensar situaciones específicas sin duda contribuye a generar aportes que permitan viabilizar espacios de más justicia y solidaridad.

Quisiera recurrir a una reflexión de la que Marx se vale para concretar su propuesta filosófica. Me refiero, sin más preámbulo, a la Dialéctica del Amo y el Esclavo de Hegel (DAE). En la Fenomenología del Espíritu (Hegel 2003 [1807]) encontramos un pasaje extraordinario en el que el autor explica el origen de la historia, el origen mismo de las relaciones humanas. En ella Hegel narra el combate a muerte de dos conciencias que buscan sobreponerse la una a la otra, de donde una (E), al experimentar el miedo a morir como algo superior a su deseo de dominar a la otra conciencia (A), cede y termina siendo sometida por la otra conciencia (A); es decir, en sentido contrario, en esta contienda, una de las conciencias (A) somete a la otra conciencia porque su deseo de dominar fue mayor que su miedo a morir. Ahí quedan constituidas las conciencias: una como el Amo (A) y la otra como el Esclavo (E). Así es como explica Hegel el origen de las relaciones humanas y, por ende, de las relaciones sociales. Hay un grupo que se ha sobrepuesto a otro valiéndose del miedo infundido a este último.

El relato del filósofo no termina ahí. Posteriormente dice que la conciencia convertida en Amo (A) se dedica al ocio debido a que tiene al Esclavo (E) para que trabaje por él, lo sirva, atienda sus demandas, etc. Por su parte, E ha asumido su condición y se dedica a servir a A trabajando, sirviéndolo, atendiendo a sus demandas, realizando todas las acciones que él no quiere hacer. Esto significa que E aprende a trabajar con la materia (con las cosas existentes: tierra, agua, piedra, fuego, etc) porque tiene que satisfacer las necesidades de A debido al sometimiento que padece. Hegel nos dice que es así como nace la cultura humana; es decir, la cultura que es todo aquello que el ser humano realiza con la materia (arte, herramientas, tecnología) y con las ideas (lenguaje, filosofía, ciencia). Por tanto, quien trabaja con la materia es quien construye la cultura, se humaniza, se cultiva; esto provoca que se cambien los roles porque ahora es E quien conoce cómo trabajar la materia, cómo hacer cultura y A es quien simplemente se conforma con lo que E le da.

Esta es una explicación muy superficial de la dialéctica del amo y el esclavo (DAE) de Hegel, pero considero que sirve para pensar algunas cosas. Hay muchos escenarios a los que se puede aplicar la DAE. Ya Marx lo hace de forma brillante con la sociedad capitalista, en la que el amo (la burguesía) ha sometido al esclavo (el proletariado); el punto es que el proletariado no tiene conciencia de esta realidad, no tiene conciencia de que está siendo sometido y, menos aún, de que es quien construye la cultura. Pero esto último es algo que “no tiene que pasar”, porque si pasa entonces la burguesía perdería su condición de Amo, por lo que, según Althusser (Althusser 1976), ha desarrollado una serie de aparatos ideológicos de estado (AIE) para la reproducción de las relaciones de producción. Sin embargo, quiero apegarme a la reflexión que hace Paulo Freire a partir de este pasaje hegeliano, aplicándolo a la educación y a la contradicción entre el educador y el educando (el amo y el esclavo) en la educación bancaria (relación de opresión).

Dos de las obras principales de Paulo Freire son las denominadas La educación como práctica de la Libertad (2010)  y Pedagogía del Oprimido (2005). En ellas el autor hace una descripción de la relación de opresión que se ha desarrollado en su contexto (Brasil años 70 y 80, y América Latina en general) por medio de lo que él denomina “Educación Bancaria” en la que se evidencia la contradicción Educador-Educando. La educación bancaria se caracteriza por el dominio ejercido por el Educador (A) sobre el Educando (E) en donde el primero deposita su saber en el segundo (como en una transacción bancaria) al que considera como un recipiente vacío al que hay que llenar porque, según su apreciación, el educando no sabe, no conoce, no puede. En palabras de Freire: el educando está sumergido en la “intransitividad de conciencia” y lo que es necesario hacer es que transite hacia la conciencia crítica. No obstante, éste tránsito pasa por una fase intermedia, o sea la conciencia ingenua; es decir, el educando podrá superar su condición de oprimido en tanto que haga su paso de la intransitividad de conciencia hacia la conciencia crítica.

Entonces, la educación debe ser la opción que viabilice este tránsito. Si bien la educación bancaria es el medio de opresión, la educación como proceso político siempre en construcción tiene que constituirse como aquella herramienta por la cual el ser humano, el educando y también el educador, (en palabras de Freire) se liberen juntos mediados por el mundo. Para esto es necesario buscar los medios, pensar las situaciones y construir los caminos para poder transitarlos. Haciendo cultura, trabajando la materia que tenemos y también las ideas que pensamos, es posible ejercer la libertad. La libertad no es algo que se conquista, no es algo que se posee, sino algo que se ejerce por medio de prácticas. La educación es una práctica a la  que, por tanto, la debemos constituir por medio de la reflexión, de la crítica, de una conciencia crítica en su dimensión política; es decir, éticamente. Debemos entender a la educación entonces como una práctica de libertad, ya que como sostiene Michel Foucault (Foucault 1999), la libertad es la condición ontológica de la ética, y la ética es la práctica reflexiva de la libertad.  


Luis Mantilla 


Referencias Bibliográficas

Freire, Paulo. La educación como práctica de la libertad. Buenos Aires: Siglo XXI, 2010.

—. Pedagogía del Oprimido . México: Siglo XXI, 2005.

Foucault, Michel. «La ética del ciudado de sí como práctica de la libertad.» En Estética, ética y hermenéutica, de Michel Foucault, editado por Ángel Gabilondo, 293-415. Barcelona: Paidós, 1999.

Hegel, G.W.F. Fenomenología del Espíritu. México: Fondo de Cultura Económica, 2003.

Althusser, Louis. Ideología y aparatos ideológicos de estado. 3ª. Medellín : Oveja Negra, 1976.





[1] Para esta elaborar esta nomenclatura utilicé la muy conocida cita bíblica: (Siglas del libro Capítulo, Versos). Por esta razón la cita queda así: GT (siglas de Game of Thrones)  4 (Temporada) 3 (capítulo): GT 4, 3.