“Les traigo una opción”: Game of Thrones ayuda a pensar la educación
La frase
que inspira esta reflexión es pronunciada por Daenerys Targaryen en el capítulo
tres de la cuarta temporada de la serie Game Of Thrones de HBO, mientras se
dirige a los esclavos de la ciudad de Meereen. Lo hace porque tiene claro que
la dominación ejercida por los ‘maestros’ sobre sus ‘esclavos’ ha contribuido
siempre a la construcción de la grandeza de los diferentes pueblos por los que
ha pasado y liberado, a lo cual ella considera que la opción que trae, es una respuesta eficaz de transformación. En
otras palabras: ella sabe que con el esfuerzo de los trabajadores (cuyas
remuneraciones, en caso de tenerlas, no han sido las más justas históricamente)
se logra levantar la economía de un país, sostener la vida de la sociedad y
mantener el nivel de vida de los que están arriba, de quienes son los nobles,
los “de buena familia”, en fin quienes controlan el status quo; sin embargo, la
opción es que esto es posible cambiarlo.
Pero esto
es algo que no es nuevo. Ya Marx, por ejemplo, lo había explicado en otros
términos ‘Burguesía’ y ‘Proletariado’; muchos más de igual manera, que han
soñado con otra realidad posible, han contribuido con sendas reflexiones. A
continuación elaboro la mía.
Para
contextualizar un poco, partimos del audiovisual. Daenerys Targaryen y su
ejército llegan a la ciudad de Meereen en la que el mejor soldado reta en duelo
a muerte al mejor de los soldados de Daenerys, ante lo cual delega a Daario
Naharis para dicha tarea. Él vence al mejor soldado de la ciudad sin mucho
esfuerzo humillando a la ciudad de Meerenn; acto seguido por un discurso de
Daenerys dirigido a los esclavos de la ciudad en el que les dice:
Soy
Daenerys Stornoborn. Sus amos tal vez les han dicho mentiras sobre mí, o tal
vez no les han dicho nada. Eso no importa. No tengo nada que decirles. Les
hablo a ustedes [esclavos]. Primero fui a Astapor. Los que eran esclavos en
Astapor ahora están detrás de mí, ¡libres! Luego fui a Yunkai. Los que eran
esclavos en Yunkai, ahora están detrás de mí, ¡libres! Ahora he venido a
Meereen. No soy su enemigo. Su enemigo está a su lado. Su enemigo les roba y
asesina a sus hijos. Su enemigo no tiene para ustedes más que cadenas y
sufrimiento, y órdenes. Yo no les traigo órdenes. Les traigo una opción. Y le traigo a sus enemigos lo
que se merecen: ¡fuego! (GT 4, 3)[1].
Finalizado
su discurso, ordena que se catapulten los grilletes y cadenas que apresaban a
los esclavos de los pueblos que había liberado. Éstos caen en el suelo de la
ciudad Meereen, a los pies de los esclavos, quienes comprenden ahí la opción que les traía Daenerys. Por medio
de este relato pretendo hacer una breve reflexión en torno a la sociedad en la
que vivimos y la educación que se desarrolla en función de la misma. Pensar situaciones
específicas sin duda contribuye a generar aportes que permitan viabilizar
espacios de más justicia y solidaridad.
Quisiera
recurrir a una reflexión de la que Marx se vale para concretar su propuesta
filosófica. Me refiero, sin más preámbulo, a la Dialéctica del Amo y el Esclavo de Hegel (DAE). En la Fenomenología
del Espíritu (Hegel 2003 [1807]) encontramos
un pasaje extraordinario en el que el autor explica el origen de la historia,
el origen mismo de las relaciones humanas.
En ella Hegel narra el combate a muerte de dos conciencias que buscan
sobreponerse la una a la otra, de donde una (E), al experimentar el miedo a morir como algo superior a su deseo de dominar a la otra conciencia
(A), cede y termina siendo sometida por la otra conciencia (A); es decir, en
sentido contrario, en esta contienda, una de las conciencias (A) somete a la
otra conciencia porque su deseo de
dominar fue mayor que su miedo a
morir. Ahí quedan constituidas las conciencias: una como el Amo (A) y la
otra como el Esclavo (E). Así es como explica Hegel el origen de las relaciones
humanas y, por ende, de las relaciones sociales. Hay un grupo que se ha
sobrepuesto a otro valiéndose del miedo infundido a este último.
El
relato del filósofo no termina ahí. Posteriormente dice que la conciencia
convertida en Amo (A) se dedica al ocio debido a que tiene al Esclavo (E) para
que trabaje por él, lo sirva, atienda sus demandas, etc. Por su parte, E ha
asumido su condición y se dedica a servir a A trabajando, sirviéndolo,
atendiendo a sus demandas, realizando todas las acciones que él no quiere
hacer. Esto significa que E aprende a
trabajar con la materia (con las cosas existentes: tierra, agua, piedra,
fuego, etc) porque tiene que satisfacer las necesidades de A debido al
sometimiento que padece. Hegel nos dice que es así como nace la cultura humana;
es decir, la cultura que es todo aquello que el ser humano realiza con la
materia (arte, herramientas, tecnología) y con las ideas (lenguaje, filosofía,
ciencia). Por tanto, quien trabaja con la materia es quien construye la
cultura, se humaniza, se cultiva; esto provoca que se cambien los roles porque
ahora es E quien conoce cómo trabajar la materia, cómo hacer cultura y A es
quien simplemente se conforma con lo que E le da.
Esta es
una explicación muy superficial de la dialéctica del amo y el esclavo (DAE) de
Hegel, pero considero que sirve para pensar algunas cosas. Hay muchos
escenarios a los que se puede aplicar la DAE. Ya Marx lo hace de forma
brillante con la sociedad capitalista, en la que el amo (la burguesía) ha
sometido al esclavo (el proletariado); el punto es que el proletariado no tiene
conciencia de esta realidad, no tiene conciencia de que está siendo sometido y,
menos aún, de que es quien construye la cultura. Pero esto último es algo que
“no tiene que pasar”, porque si pasa entonces la burguesía perdería su condición
de Amo, por lo que, según Althusser (Althusser 1976) , ha desarrollado una serie de
aparatos ideológicos de estado (AIE) para la reproducción de las relaciones de
producción. Sin embargo, quiero apegarme a la reflexión que hace Paulo Freire a
partir de este pasaje hegeliano, aplicándolo a la educación y a la
contradicción entre el educador y el educando (el amo y el esclavo) en la
educación bancaria (relación de opresión).
Dos de
las obras principales de Paulo Freire son las denominadas La educación como práctica de la Libertad (2010) y Pedagogía
del Oprimido (2005) .
En ellas el autor hace una descripción de la relación de opresión que se ha
desarrollado en su contexto (Brasil años 70 y 80, y América Latina en general)
por medio de lo que él denomina “Educación Bancaria” en la que se evidencia la
contradicción Educador-Educando. La educación bancaria se caracteriza por el
dominio ejercido por el Educador (A) sobre el Educando (E) en donde el primero
deposita su saber en el segundo (como en una transacción bancaria) al que
considera como un recipiente vacío al que hay que llenar porque, según su
apreciación, el educando no sabe, no conoce, no puede. En palabras de Freire:
el educando está sumergido en la “intransitividad de conciencia” y lo que es
necesario hacer es que transite hacia
la conciencia crítica. No obstante,
éste tránsito pasa por una fase
intermedia, o sea la conciencia ingenua; es decir, el educando podrá superar su
condición de oprimido en tanto que haga su paso de la intransitividad de conciencia hacia la conciencia crítica.
Entonces,
la educación debe ser la opción que
viabilice este tránsito. Si bien la
educación bancaria es el medio de opresión, la educación como proceso político
siempre en construcción tiene que constituirse como aquella herramienta por la
cual el ser humano, el educando y también el educador, (en palabras de Freire)
se liberen juntos mediados por el mundo. Para esto es necesario buscar los
medios, pensar las situaciones y construir los caminos para poder transitarlos.
Haciendo cultura, trabajando la materia que tenemos y también las ideas que
pensamos, es posible ejercer la libertad. La libertad no es algo que se
conquista, no es algo que se posee, sino algo que se ejerce por medio de
prácticas. La educación es una práctica a la
que, por tanto, la debemos constituir por medio de la reflexión, de la
crítica, de una conciencia crítica en su dimensión política; es decir,
éticamente. Debemos entender a la educación entonces como una práctica de
libertad, ya que como sostiene Michel Foucault (Foucault 1999) , la libertad es la condición
ontológica de la ética, y la ética es la práctica reflexiva de la
libertad.
Referencias Bibliográficas
Freire,
Paulo. La educación como práctica de la libertad. Buenos Aires: Siglo
XXI, 2010.
—. Pedagogía del Oprimido .
México: Siglo XXI, 2005.
Foucault, Michel. «La ética del
ciudado de sí como práctica de la libertad.» En Estética, ética
y hermenéutica , de Michel Foucault, editado por Ángel
Gabilondo, 293-415. Barcelona: Paidós, 1999.
Hegel, G.W.F. Fenomenología del
Espíritu. México: Fondo de Cultura Económica, 2003.
Althusser, Louis. Ideología y
aparatos ideológicos de estado. 3ª. Medellín : Oveja Negra, 1976.
[1] Para esta elaborar esta nomenclatura utilicé la muy
conocida cita bíblica: (Siglas del libro Capítulo, Versos). Por esta razón la
cita queda así: GT (siglas de Game of Thrones)
4 (Temporada) 3 (capítulo): GT 4, 3.