Sobre el “Populismo”: eso de lo que muchos hablan
pero no todos lo entienden
Es curioso ver cómo en la coyuntura actual de la
sociedad ecuatoriana se ven manifestaciones de todo tipo. Unas reclaman mayores
oportunidades de trabajo, de aumento de salario; otras rechazan todo y quieren
un cambio (aunque para ello proponen regresar al pasado, ¡qué lógico! no?). Sin
embargo, esto es parte del desarrollo "normal" de la sociedad en la
que vivimos. Me atrevería a decir que es igual siempre; es decir, llegado el tiempo
de elecciones todas y todos somos politólogos, todas y todos conocemos de las
luchas de los colectivos que han sufrido opresión, todas y todos somos expertos
en dar soluciones a las políticas injustas de "los gobiernos
populistas...etc.". Lo peor es que de esto (se los digo susurrando) ¡los
politiqueros se aprovechan!
Es mucho más curioso ver como aquellas personas
"expertas" hablan y manifiestan juicios de valor con términos que
(muy cautelosamente) me atrevería a pensar que ni siquiera conocen su significado.
He mencionado una de ellas, que está en boca de muchas personas, pero que muy
pocos podrían conocer verdaderamente de qué se trata, ya que no hay una
definición exacta (al menos que yo conozca y que tenga sustento académico) la
cual permita a todas y todos comprenderla. Me refiero a la palabra populismo, de la cual no me siento en
capacidad de decir qué es, pero sí de dar unas pistas de qué no es. Esta
palabra nos suena como un pecado; como algo que lleva en sí misma una carga
semántica negativa, apegada a lo malo, a lo obscuro, a lo no-bueno: tiene un
sentido, en una palabra peyorativo.
Podemos empezar una pequeña reflexión sobre el
mismo. En primer lugar, buscando la palabra en el diccionario de la Real
Academia Española (RAE), la palabra populismo
tiene la siguiente definición: "tendencia política que pretende atraerse a
las clases populares"[1].
Entendiendo el sentido de esta definición podemos afirmar que el populismo es un fenómeno que se da en la
relación de un agente político (sea un partido, un movimiento, un colectivo,
etc) con las clases populares, es decir con el pueblo; estas relaciones se
establecen de múltiples maneras y en varios ámbitos: político, social,
religioso, económico, ideológico, etc. Es importante mencionar que los medios
de comunicación juegan un papel importante tanto para quienes son sus
propietarios como para quienes, desde los cargos de servicio público, hacen uso
de ellos para la transmisión, en ambos casos, de sus ideas.
En segundo lugar, podemos remontarnos a las
civilizaciones griega o romana para tomar de ahí un significado (que es lo que
muchas personas hacen: remitirse a la etimología para aferrarse al significado
inicial de las palabras; pero no toman en cuenta que estas palabras transforman
sus significados de acuerdo al lugar y el tiempo desde donde se las quiera
entender). ¡Pero no! Vamos a avanzar un poco más en la historia y ubicarnos en
Rusia en el siglo XIX. Es ahí donde se podría establecer una experiencia que
ayudaría a entender este fenómeno: surge como un movimiento en contra del Zar
que reclama justicia e igualdad social conocidos como Naroniquis (no se escribe
así pero me apego a la fonética), buscando la transformación de la sociedad por
la vía democrática; es decir, por medio de la participación de todos los
ciudadanos ejercicio libremente su derecho de participación. En esas
condiciones el término populismo no tiene
el sentido peyorativo que mencionábamos antes, por lo que es necesario
ubicarnos en América Latina, para comprender de mejor manera de qué se trata
todo esto.
En América Latina, ya entrado el siglo XX, existen
países que han estado dirigidos por líderes que han sido calificados como populistas. Se ha estudiado mucho el populismo, especialmente en la década de
los años 30 y 40. Tal es el caso de Argentina con Perón, Brasil con Getulio
Varga, México con Lázaro Cárdenas que, no está demás decirlo, han sido objeto
de estudio y de profunda reflexión académica. De igual manera, ya en el siglo
XXI se pueden ver experiencias en algunos países de América del Sur
(especialmente) a las cuales se las ha calificado como populistas, pero ya en el sentido peyorativo que habíamos mencionado más arriba. Tales son los casos
del gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, de Evo Morales en Bolivia; especial mención
merece la Revoluci
ón Ciudadana en Ecuador. A ésta última no solo la
califican así por estar encabezada por un líder controversial, sino porque se ha
acercado a las clases populares y los ha denominado “sus mandantes”.
Es importante mencionar que ha sido aquí en donde
el populismo ha adquirido (o se le ha atribuido, ¡porque no es lo mismo!) este
sentido peyorativo. Y el lugar desde el que viene el mismo, es aquel que está
ocupado por las clases sociales más altas; es decir, aquellas que no se
consideran pueblo, porque al darle el
sentido “negativo, apegado a lo malo, a lo obscuro, a lo no-bueno”, es eso lo
que nos dan a entender al resto de la sociedad: que ellos no son pueblo. “Por clases sociales más altas”
me refiero a aquellas que históricamente se manejado el poder; aquellas que, en
palabras de Foucault, son las que dominan a otros como si fueran “objetos sobre
quienes se puede ejercer una violencia ilimitada e infinita” (Foucault 1999) . Son las
mismas que se han opuesto a las reformas políticas que se han dado, de carácter
constitucional, legal, social, económico y cultural, porque afectan la política
neoliberal y el dominio de la sociedad históricamente secuestrado.
No obstante, es importante que se pueda estudiar
más este concepto para conocerlo mejor y saber de qué es lo que se está
hablando cuando alguien califica a un gobierno o un líder político como populista. A mí me apena mucho ser
testigo de que mucha gente que conozco se informa únicamente por el contenido
publicado en las redes sociales tales como Facebook o (para parecer un poco más
intelectuales) Twitter. Claro, es importante ver las dos caras de la moneda,
por eso me permito dar un punto de vista sobre la opinión (que se ha vuelto
casi “palabra de Dios”) de una politóloga llamada Gloria Álvarez. Ella ha
desarrollado algunos puntos que tienen por objetivo mostrar todas las “maldades”
del populismo y cita casos que también nos hemos permitido citar. Expresa que el
debate político en América Latina debe girar en torno al “populismo vs la
república”, ya que el populismo “se
encarga de desmantelar instituciones”. Se la conoce como el “rostro bonito del
neoliberalismo” (Álvarez 2016) [2], pero
no sé qué formación académica tenga; claramente su ideología está aliada (me
siento tentado a escribir “alienada”) a los partidos y movimientos de derecha.
No estoy de acuerdo con ella.
Me permito también hacer la recomendación de un
libro que me parece fundamental para comprender mejor la temática expuesta
anteriormente. Es un texto que lo pude leer en una de las clases de la maestría
en Sociología que realizo mientras escribo estas líneas, el cual ayuda a
caminar en la comprensión del populismo.
Se trata del libro de Ernesto Laclau publicado en el año 2005 que se llama “La
razón populista”, el cual constituye un estudio muy serio del populismo. Este texto nos muestra un
intento de elaboración de una teoría del, presentando un “análisis de la lógica
de lo político y las identidades sociales a partir de indagar la racionalidad
propia del populismo” (Retamozo 2006) .
Hay que atender de mejor manera la situación
política de nuestras sociedades. No es ni justo ni sano que solo nos interesen
cuando estamos en época de elecciones. La política está presente en nuestras
vida más de lo que pensamos y por eso mismo necesita ser atendida.
Luis Mantilla
Referencias
Foucault, Michel.
«La ética del ciudado de sí como práctica de la libertad.» En Estética,
ética y hermenéutica , de Michel Foucault, editado por Ángel
Gabilondo, 293-415. Barcelona: Paidós, 1999.
Retamozo, Martín. «Reseña de "La
razón populista".» Sociedad Hoy (Universidad de Concepción), nº
10 (2006): 225-229.
Álvarez, Gloria. Aprender Volando:
"Populismo vs República" con Gloria Álvarez. Prod. Fundación
libertad y progreso. febrero de 2016.
[1] RAE, “populismo”, consultado
el día martes 14 de febrero de 2017, a las 14:31 pm en el siguiente link: http://dle.rae.es/?id=TfyMi6t
[2] Este documento es un
vídeo que está en la plataforma YouTube y que circula por las redes sociales, en
el siguiente link https://www.youtube.com/watch?v=MZYEFNMdxG4
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